Profunda la vida de una flor, que luego de ser arrancada de raiz aún contiene aroma
aroma la sutileza de lo que esconden los ojos de una mujer que no se quiere mostrar,
entre cuadros y dibujos a lápiz se inunda un cuarto de verdades y más verdades,
se dislumbra la magia de lo que genera más barreras que la conciencia nata.
Natural las letras que sigilosas y cubiertas detrás de una pantalla gris,
no dejan ver ni autor, ni razón; mucho menos las decisiones que llevan a ellas
para salvaguardar un poco la privada mente, los pensamientos extraños,
que no quieren y tienen miedo de ser desprovistos de elegancia y... muertos.
Clara la luna llena que cada ciclo trae la ilógica mujer detrás de las alas
alas ya rotas, ya parchadas, ya pegadas con fuerza, con decisión... con pausa...
silencio, silencio que se esconde detrás de la cortina la niña azul.
Y con las experiencias, con las enseñanzas, con la vida en la mano girando,
la luna se pregunta que hace dando vueltas al rededor de la tierra...
que razón, pues más alguna que seguir y vivir, y soñar, y besar... y aprender.

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